
14 mar 2011
1 mar 2011
Vuelve la Leyenda
1991 - 2011

Advertencia: está en formato doble carta. Utilizar zoom para ampliar.

¿Quién coño es Indiolenon?
"Al preguntarle a Ricardo sobre el seudónimo de su correo electrónico, la gente no se imagina que más allá de ser un curioso nick, Indiolenon tiene vida propia, y una historia..."
¡Que lo disfruten, pisviris!
¡Que lo disfruten, pisviris!
Advertencia: está en formato doble carta. Utilizar zoom para ampliar.
R.
20 feb 2011
Charla en Taratara
2011






Círculo de lectura junto a alumnos del Liceo Bolivariano Ángel Miguel Queremel, en la población de La Cruz de Taratara (Sierra de Coro, edo. Falcón), como parte de la Cátedra de Lengua y Literatura coordinada por la Lcda. Melissa Suárez.
Mi agradecimiento a la profesora Suaréz, al personal del plantel, y a todos los alumnos asistentes a la charla por la cordial invitación.
R.
10 ene 2011
Desde el Invierno (primera parte)
2010
"Desde el Invierno (primera parte)"
Cátedra de Papel Nº 6 - Coro, diciembre 2010
"Desde el Invierno (primera parte)"
Cátedra de Papel Nº 6 - Coro, diciembre 2010
Relato Infantil.
Ilustración: Héctor Martínez
En un tiempo donde la guerra y el invierno amenazaban con devastar cada pueblo de aquellos parajes, dos figuras, asediadas por el recuerdo de un hogar devorado por las llamas y por el sonido de unas pisadas acechándoles las espaldas, se abrían paso a través del bosque. Aquél era un lugar frío, horrendo, lleno de maleza y de profundos acantilados. Entre más avanzaban más denso e impenetrable éste se hacía. Debían huir más lejos, más aprisa. La niña, fuertemente aferrada al brazo ensangrentado de su madre, sentía cómo sus piernas se iban debilitando. Sus faldas, cada vez más pesadas, arrastraban la nieve al andar. A cada paso se hundía más y más. El frío atravesaba la carne y penetraba los huesos, torturándola. La niña no entendía por qué su madre la había despertado en mitad de la noche para huir hacia el bosque. Algo muy malo debió haber ocurrido para adentrarse en ese lugar. Aquello de lo que intentaban escapar debía ser, sin duda, mucho más terrible. Finalmente, débil y exhausta, cayó de bruces en la nieve y la mujer cayó junto a ella. Rodaron por una ladera y quedaron sepultadas bajo el hielo. Penosamente lograron arrastrarse hasta una roca y allí, en completo silencio, madre e hija se abrazaron a la espera de la fría e inevitable Muerte. La cruenta nevada no cesaba. Ninguna resistiría mucho tiempo bajo aquellas adversas condiciones. Si la tormenta no las mataba, al amanecer los lobos se harían cargo de ellas. La madre, antes de desfallecer, envolvió a la niña entre sus brazos con la esperanza de evitar el congelamiento. La pequeña cerró los ojos e intentó dormir, o al menos recordar cómo hacerlo. Cada noche al ir a la cama su madre le relataba historias fantásticas sobre seres mágicos que incitaban a soñar: «el bosque es un lugar peligroso, hija mía. En él habitan cualquier tipo de criaturas terribles: lobos, brujas perversas, gigantes; todos dispuestos a devorar a aquél que ose aventurarse en sus dominios». De repente el eco de unas pisadas apartó a la niña de sus pensamientos. Abrió los ojos y vio una enorme figura junto a ellas. «¡Un Gigante!». Aquello era similar a un gran oso, todo cubierto de espeso pelaje. El “oso” se inclinó sobre la malograda madre y tanteó su brazo. Luego la miró a ella. La niña intentó moverse, pero su cuerpo estaba completamente entumecido. Quiso gritar pero sus cuerdas vocales se habían congelado. «No nos coma, señor Gigante» musitó y enseguida cayó en un profundo sueño.
R.
En un tiempo donde la guerra y el invierno amenazaban con devastar cada pueblo de aquellos parajes, dos figuras, asediadas por el recuerdo de un hogar devorado por las llamas y por el sonido de unas pisadas acechándoles las espaldas, se abrían paso a través del bosque. Aquél era un lugar frío, horrendo, lleno de maleza y de profundos acantilados. Entre más avanzaban más denso e impenetrable éste se hacía. Debían huir más lejos, más aprisa. La niña, fuertemente aferrada al brazo ensangrentado de su madre, sentía cómo sus piernas se iban debilitando. Sus faldas, cada vez más pesadas, arrastraban la nieve al andar. A cada paso se hundía más y más. El frío atravesaba la carne y penetraba los huesos, torturándola. La niña no entendía por qué su madre la había despertado en mitad de la noche para huir hacia el bosque. Algo muy malo debió haber ocurrido para adentrarse en ese lugar. Aquello de lo que intentaban escapar debía ser, sin duda, mucho más terrible. Finalmente, débil y exhausta, cayó de bruces en la nieve y la mujer cayó junto a ella. Rodaron por una ladera y quedaron sepultadas bajo el hielo. Penosamente lograron arrastrarse hasta una roca y allí, en completo silencio, madre e hija se abrazaron a la espera de la fría e inevitable Muerte. La cruenta nevada no cesaba. Ninguna resistiría mucho tiempo bajo aquellas adversas condiciones. Si la tormenta no las mataba, al amanecer los lobos se harían cargo de ellas. La madre, antes de desfallecer, envolvió a la niña entre sus brazos con la esperanza de evitar el congelamiento. La pequeña cerró los ojos e intentó dormir, o al menos recordar cómo hacerlo. Cada noche al ir a la cama su madre le relataba historias fantásticas sobre seres mágicos que incitaban a soñar: «el bosque es un lugar peligroso, hija mía. En él habitan cualquier tipo de criaturas terribles: lobos, brujas perversas, gigantes; todos dispuestos a devorar a aquél que ose aventurarse en sus dominios». De repente el eco de unas pisadas apartó a la niña de sus pensamientos. Abrió los ojos y vio una enorme figura junto a ellas. «¡Un Gigante!». Aquello era similar a un gran oso, todo cubierto de espeso pelaje. El “oso” se inclinó sobre la malograda madre y tanteó su brazo. Luego la miró a ella. La niña intentó moverse, pero su cuerpo estaba completamente entumecido. Quiso gritar pero sus cuerdas vocales se habían congelado. «No nos coma, señor Gigante» musitó y enseguida cayó en un profundo sueño.
R.
30 nov 2010
El Fray
1993

"Llegar en tan corto tiempo a la mayoría de edad, es una verdadera simbiosis. Nuestro trabajo nos expone a todas las diatribas por quienes no entienden que el periodismo es un pedestal que soporta el sistema democrático, y como poder de masa, está siempre al servicio de quienes por desventura, no han sido favorecidos por la divinidad. No aceptamos, ni aceptaremos represiones de quienes quieran reducirnos a la mínima expresión; nuestra gallarda acción nos eleva a un escaño, donde la mediocridad no tiene ningun asidero legal".
Editorial Aniversario - "El Fray" Nº14 - Coro, lunes 24 de enero de 1994
Prof. Diógenes Barreto (editor), Manuel Chirinos (reportero), Ricardo Díaz (reportero, dibujante), Daniel Casanova (reportero), Giácomo Piero (corrupto de la fotocopiadora), Samuel García (tesorero, vendedor) y Darwin Cohen (vendedor, ayudante).

Diario "La Mañana" - Coro, jueves 13 de mayo de 1993
"El Fray", semanario escolar realizado por estudiantes del I. E. Fray Martín de Porres (Coro), entre los años 1993 y 1994.
"Llegar en tan corto tiempo a la mayoría de edad, es una verdadera simbiosis. Nuestro trabajo nos expone a todas las diatribas por quienes no entienden que el periodismo es un pedestal que soporta el sistema democrático, y como poder de masa, está siempre al servicio de quienes por desventura, no han sido favorecidos por la divinidad. No aceptamos, ni aceptaremos represiones de quienes quieran reducirnos a la mínima expresión; nuestra gallarda acción nos eleva a un escaño, donde la mediocridad no tiene ningun asidero legal".
Editorial Aniversario - "El Fray" Nº14 - Coro, lunes 24 de enero de 1994
Prof. Diógenes Barreto (editor), Manuel Chirinos (reportero), Ricardo Díaz (reportero, dibujante), Daniel Casanova (reportero), Giácomo Piero (corrupto de la fotocopiadora), Samuel García (tesorero, vendedor) y Darwin Cohen (vendedor, ayudante).
Agradecimiento especial a Yanela Casanova por conservar este trozo de historia.
R.
20 jul 2010
La Casa
20 may 2010
Pirómanos
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