16 abr 2015

Irse / Mind

2015




"Las fases de un suicida, su deshumanización transmutada en un animal, Muerte, descomposición física y posterior desintegración".

El presente corto es un trabajo académico para la materia Arte Audiovisual Experimental de la carrera TSU Artes Audiovisuales (VIII Trimestre) UNEFM.

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Dirección y edición: Ricardo Díaz Borregales.

Actuó: Yeglimar Pereira.

Audio:
"Birds in the forest with a stream in" – Salami Sound
“Screaming Cat Sound Effect” - https://www.youtube.com/watch?v=lSr7H...

Santa Ana de Coro - Venezuela - 2015


ADVERTENCIA: ESTA ES UNA PUBLICIDAD ENGAÑOSA.
El presente corto es un trabajo académico SIN FINES DE LUCRO, realizado por Carol Zavala, Ricardo Díaz Borregales, Fernando Acosta, Gleudy De León, Daniel Aranda y Nery Yaraure, para la materia de GESTIÓN Y MERCADEO, de la carrera de TSU en Artes Audiovisuales. UNEFM.

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Santa Ana de Coro - Venezuela - 2015


R.

6 abr 2015

Edén: Coro (Capítulo II)

2014

Intro
Capítulo I


Días atrás:

A 10.000 metros de altura el hidroavión comenzó a sacudirse con violencia. Uno de los pasajeros, Indio Lenon, despertó en medio de la turbulencia y desorientado miró a su alrededor. Se sobresaltó al descubrir en el asiento de al lado a un payaso, uno de verdad, de cara blanca y nariz roja. «Aquí dejan viajar a cualquiera», se dijo. De niño había visto a Popy en un acto de su escuela, pero ni siquiera entonces estuvo tan cerca.
Ya más tranquilo se asomó a la ventanilla y observó con sosiego la densa negrura. Observó, pesaroso, su propio reflejo.
Indio Lenon, la dilatada estrella de rock de los ‘90, era un espécimen en peligro de extinción. Ya nadie compraba discos; por ende, el sello disquero le obligaba a embarcarse en giras de promoción por todo el país, siempre de aquí para allá, siempre en vuelos baratos, siempre solo... «¿Qué clase de vida es esta?» se preguntaba el Indio, deprimido.

Aquella mañana le había costado un mundo levantarse de la cama jamás hubo frase mejor dicha. Bañarse, vestirse y tener todo listo para estar a tiempo en el hidropuerto fue una verdadera proeza.
—No vayas a comer nada durante el vuelo —le aconsejó en el andén su bella y atenta Mecamante, un dulce robot doméstico de tercera generación.
—Despreocúpate, amor —le contestó él, sonriente.
¡Ah, cómo adoraba a su Mecamante! Desde que la adquirió, hace más de un año, nunca antes se había sentido tan bien atendido, nunca antes tan complacido. Con ternura besó aquellos labios sintéticos y suavemente la tomó por el cuello. ¡TRACK! Giró su cabeza 360° y le puso baterías nuevas en el compartimiento de la cerviz. «Ojalá fuera real» pensó con tristeza mientras embarcaba y le decía adiós con la mano, «de regreso la llevaré a cenar».
De haber sabido…

¡PAF! Un manotazo en el hombro sacó a Indio Lenon de su abstracción.
—Muchacho —le habló su vecino, el payaso—, te vas a morir de la risa con lo que te voy a contar. Verás, siempre quise ser un bufón; en mi cumpleaños número nueve papá y mamá me llevaron a conocer el circo, fue lindo, había leones, jirafas, trapecistas; por desgracia de regreso a casa chocamos de frente contra un tractor y salí disparado del auto. Perdí mi dentadura y a toda mi familia. ¿Te gustaría verme sonreír?
Indio Lenon no se atrevió a pronunciar palabra alguna. «No, este no se parece en nada a Popy. Da más miedo». 
De repente las luces que indicaban abrocharse los cinturones se encendieron, los motores del hidroavión se apagaron y bruscamente comenzaron a descender en posición vertical. Todos a bordo entraron en pánico cuando una de las Mecazafatas pasó deslizándose por el pasillo-tobogán gritando: «¡NOS MATAMOS! ¡NOS VAMOS A MATAR!». Y mientras caían en picada el payaso no paraba de reír. Aquella boca era un oscuro y profundo agujero desdentado. 
Hilarante.


Incluída en "Niños, meteoros y otros causantes el fin del mundo" (2014).


R.

3 feb 2015

Edén: Coro (Capítulo I)

2014

Todo eso está muy revuelto, por ahí pa’rriba.
No se habla sino del fin del mundo que ya y que se acerca.
Y no es para menos, con tanta maluqueza que se comete en la tierra.

Cantaclaro, Rómulo Gallegos

Intro

     Arena hasta donde alcanzaba la vista. A la gente como le gustaba este paisaje hostil, el sol, el calor, el viento que pica… ¿Habrá algo más sabroso que rodar cuesta abajo por Los Médanos y llenarse el culo de arena?

     A lo lejos, entre las dunas de aquel estéril y post-apocalíptico desierto de Coro, el sonido de un tanque de guerra se dejaba escuchar.
     BBBBRRRRRRR… ¡CRASH! ¡TRASH!
     Bajo sus poderosas orugas la carrocería de un antiguo auto volador quedó aplastada; un robot y un fósil de lavadora hechos añicos; chatarra tecnológica pulverizada.
     BBBBRRRRRRR… ¡CRASH! ¡TRASH!
     Dentro del vehículo, los dos tripulantes debían hablarse a gritos para oír sus voces por encima del ruidoso motor:
     —¡Párame bola! —exclamó la última mujer del planeta—. Te digo que no queda casi nada de Falcón. Todo lo que había del “cuello” para arriba está bajo las aguas; de ese mar infestado de krákenes apenas sobresalen los mechurrios y la puntica del cerro Santa Ana… Ignoro qué fue lo que pasó, solo sé que ese día de la inundación yo traía a mi viejita agarrada por una mano y el agua me la jaló; «¿para dónde vas má?» le grité, y cogió para allá abajo…
     BBBBRRRRRRR… ¡CRASH! ¡TRASH!
     El blindado armatoste esquivó un escarabajo monstruoso y casi se lleva por delante el Monumento a La Madre, un triste recuerdo de aquellos fértiles años que ya jamás volverían.
     —¿Que qué pasó? —preguntó consternado Indio Lenon, compañero de viaje y última estrella de rock del planeta—. Pues pasó que el Señor, enfadado, envió desde el cielo un meteoro a destruirnos; pero no hubo tal fin del mundo, nooo, eso hubiese sido demasiado piadoso, sobrevivimos; aunque lo peor vino después cuando comenzaron a morir las mujeres. Al principio solo hubo cierta escasez; luego proliferó una depredación sexual que terminó convertida en norma social. Algunos hombres, dueños aún de su honra y cordura, defendieron a sus hijas y hermanas hasta la muerte. Otros no.
     El tanque sorteó los restos del Parque Ferial y se enfiló por la desquebrajada avenida Independencia. La sobrecogedora paz atómica que les recibió en Los Tres Platos los turbó. De no haber presentido el peligro se habrían bajado a tomar fotografías.
     —En fin —prosiguió el Indio, ya más calmado—, un día la humanidad despertó de su locura y vio que entre las pocas criaturas que aún poblaban este planeta no había ninguna mujer. Entonces el hombre lloró, desconsolado comprendió que estaba solo. Y peor aún, que sin descendencia su extinción era algo inminente.
     Piano a piano continuaron el safari. Coro ardía bajo aquel abrasador fuego solar. La fauna mutante y los eternos cardones que nunca dejaron de reclamar sus derechos ocultaban de a poco los restos de aquella extinta urbe de barro. No obstante, entre el caos de espinas y vigas retorcidas aún se apreciaban atisbos de civilización: anuncios de bebidas refrescantes y vieja propaganda electoral; Manaure, el gran Caquetío, ya no ofrecía alimento a los visitantes, su brazo amputado yacía inerte ante sus propios pies; de aquel centenario Arco de la Federación, demolido y erigido media docena de veces, finalmente no quedaba rastro; más adelante, en la esquina Trébol, un viejo pigmeo seguía vociferando: «¡La vida! ¡La vida! ¡Llévate la vida!».


Incluída en "Niños, meteoros y otros causantes el fin del mundo".


R.

31 dic 2014

Edén: Coro (Intro)

2014

«Verás, todas las noches aquel niño saltaba de la cama y despertaba a su amiguita para jugar junto a ella al “fin del mundo”, imaginaba que aquel era el último día en la tierra y que el Señor, enfadado, había enviado desde el cielo un meteoro a destruirlos… Pocos meses después otro niño, un pujante autor de ciencia ficción, publicó en el periódico de su escuela un relato acerca de un cometa y el fin del mundo; y como bien sabemos, un día el cielo se abrió y Apophis, con su larga cola llameante, cruzó el firmamento e impactó la tierra con una fuerza equivalente a 20.000 bombas atómicas… “fulgor maravilloso venido de los cielos”... ¿Acaso no te das cuenta, mujer? Todo lo que esos carajitos predijeron sucedió: el meteoro, el fin del mundo... ¡Maldita sea, maldita sea! ¡Los niños saben! ¡Saben!».


Incluída en "Niños, meteoros y otros causantes el fin del mundo".


R.

27 dic 2014

Desde el Invierno. 3ra parte (final)

2014

Finalizando este intento de relato infantil.


Lee la primera parte aquí
Lee la segunda parte aquí


Un crujir de ramas hizo despertar a la joven. «¿Dónde estoy?». Lentamente se irguió sobre la cama y encendió la lámpara. Con el sueño aún en sus ojos, observó la habitación de su difunta madre. La última vez que estuvo allí tan solo era una niña. «Aún me aferro a la esperanza de volverte a ver, hija mía» había escuchado en sueños. Fue entonces que el episodio, aquel que mucho tiempo permaneció bloqueado en su mente, resurgió para revelarle toda la verdad: «¡Si te atreves a tocarla juro ante el Señor que tus ojos no volverán a ver un nuevo amanecer!» escuchó gritar a su Madre aquella noche fatídica. Hubo un forcejeo. Un disparo. ¡Fuego! Más tarde madre e hija huirían a través del bosque dejando a sus espaldas un hogar en llamas. «El bosque es un lugar peligroso, hija mía. En él habitan todo tipo de criaturas terribles». ¡¡BANG!! La puntería del Coronel resultó demasiado certera. El gigante se apretó el pecho con fuerza y cayó sobre la nieve. La niña corrió desde la cabaña hasta los brazos de su amigo. Éste, agonizante, contempló con amor aquel pequeño rostro, un dulce rostro enmarcado por largos cabellos rubios que caían suaves por sus hombros desprendiendo un gratificante aroma a hierbas y a flores. «Volveremos a estar juntos, pequeña» le dijo antes de cerrar los ojos. La ventana se abrió de golpe y una fría ventisca penetró en la habitación. Descalza, la jovencita corrió a cerrarla y al asomar la cabeza lo vio. «¡Tú!». Sí, ahí estaba, oculto entre el follaje. Inmediatamente tomó su abrigo y bajó las escaleras. En el salón, sentado plácidamente frente a la chimenea, halló a su padre, el Coronel. Éste giró la cabeza como un búho y se le quedó mirando. A pesar de su evidente envejecimiento, de las mejillas chupadas y las cuencas de los ojos hundidas, aún conservaba aquella imponencia que siempre lo caracterizó. «Sabía que retornarías al hogar, hija mía» le dijo. Luego avanzó lentamente hacia ella. Cuando la tuvo enfrente alzó el hacha que traía entre sus manos y… ¡ZAS! Chorreante, la pequeña cabeza rubia voló por el salón y se estrelló en la chimenea, consumiéndose en el fuego. Al cruel villano le gusta asegurar que el hachazo fue tan potente que pulverizó a la niña en el acto. Como sea, ya no importaba, la maldad, una vez más, había vencido. La luz del bosque comenzaba a cambiar. El amanecer iba tiñendo de rojo el firmamento. Y en el jardín secreto, allí donde enterraron a su Madre, donde las estrellas parecían brillar más que en ningún otro lado, la niña y el Gigante volvieron a reunirse.

FIN


R.

21 dic 2014

Nuevos Audiovisuales

2014



El presente corto es un trabajo académico realizado por Carol Zavala, Ricardo Díaz Borregales, Fernando Acosta, Gleudy De León y Daniel Aranda, para las materias de DIRECCIÓN Y POSTPRODUCCIÓN AVANZADA y EFECTOS ESPECIALES Y ANIMACIÓN (VII trimestre), de la carrera de TSU en Artes Audiovisuales, UNEFM.

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Actuaron: Gleudy De León y Daniel Aranda.

Agradecimientos a: Manuel Chirino, Familia Acosta y TVUNEFM.




El presente corto es un trabajo académico realizado por Carol Zavala, Ricardo Díaz Borregales y Gleudy De León para la materia de DIRECCIÓN Y POSTPRODUCCIÓN AVANZADA (VII trimestre), de la carrera de TSU en Artes Audiovisuales, UNEFM.

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Agradecimientos a Haydée Granadillo y la Dirección de Cultura de la UNEFM.


R.

16 dic 2014

Presentación en el Balcón de los Arcaya

2014



Maylen Sosa en la presentación

Magníficas palabras de Cristina Gutiérrez Leal






Maghey Flor de Agave



Junto a compañeros de la carrera TSU Ates Audiovisuales


Daniela y Angélica, de la Cátedra Agustín García, y Camilo Morón

Junto a Maylen Sosa, Yeglimar y José Barroso

Larry Díaz en el stand de ventas
















Presentación del libro "Niños, Meteoros y otros causantes del Fin del Mundo" en el emblemático Balcón de los Arcaya. Acto realizado por la Dirección de Cultura de la UNEFM, el día miércoles 10 de diciembre de 2014. Mi agradecimiento a Maylen Sosa, a Cristina Gutiérrez Leal, a Gilmer Contín, a Larry Díaz, al gupo musical Maghey Flor de Agave, a la Cátedra Libre de Literatura Agustín García, y a todas las personas que nos acompañaron esa noche. GRACIAS.


R.