2 feb 2017

Literatura falconiana actual: compromiso y promesa de lo que somos

2016


A continuación el excelente artículo
escrito por la profesora Wilmara Borges:



La literatura falconiana de estos primeros dieciséis años del siglo XXI es la expresión escrita de la grandiosa diversidad que nos hace y nos dibuja ante el mundo como un espacio de encuentro entre lo árido y lo fluvial, el calor tropical y la frescura montañosa; es  búsqueda, encuentro y desencuentro constante del ser que se desplaza entre el dolor, la muerte, el renacer, lo cotidiano y lo inesperado en voces que gritan, suspiran, reclaman, alaban y describen la vida desde espacios disímiles, colmados de complejidad y sencillez (nunca de simplicidad), se trata de ese espacio de intimidad que se hace común cuando el escritor decide darle forma literaria, pero también es posible toparse con ese otro espacio comunitario que se hace íntimo en la palabra de quien escribe.

Los temas que emergen desde las distintas voces de la literatura falconiana abrazan un solo tema desde diversas perspectivas (creo que toda la literatura (especialmente la poesía), en general, hace lo mismo), el gran tema es la vida y cada quien la interpreta desde donde la materia que su estado sentimental le ofrece  -diría Amado Alonso- le permite interpretarla, así Ennio Tucci, por ejemplo, interpreta la vida desde su bicicleta que desanda con él a cuestas por las calles de Coro y se confunde ante la imagen de una mujer y se detiene ante la presencia del amigo y añora las tardes en la escalera de la vereda y el sabor de las tetas de la señora Margarita y que finalmente se detiene para saborear la escasez y la presencia de Dios manifestado en una niña cachetona que lo espera.

Otra poeta, escribe la ausencia de alguien que la hace ver en los pequeños detalles de los quehaceres diarios “De qué se trata” y va describiendo eso (de lo que se trata) con ternura, calma, desespero, llanto, alegría, rabia y paz; pero Jennifer Gugliota, también reclama y golpea con su palabra un sistema que nos convierte en números y letras y nos despoja del alma y no le da importancia a ningún sentimiento; y como ella, Flor Smith, describe desde la sensibilidad que otorga el día a día colmado de pacientes, enfermedades y “batas blancas” ese mismo sistema, y se hace una con la impaciencia del paciente, con la burla de la enfermedad y la impotencia (y la potencia) del médico que también es humano, y también siente pese a la insensibilidad del sistema al que se apega. 

Mientras tanto, hay quien ve una novela o un personaje de farándula y lo disfruta y lo acaricia y lo vive y lo interpreta y lo reescribe y se divierte y nos divierte: vive. Es el caso de José Barroso y sus Crónicas de Narragonia. Este mismo autor, nos lleva de paseo por un cuerpo ajeno y nos hace sentirlo plenamente con la furia y la calma (no dual sino complementaria) de una “Pantera de Java”, y en otro espacio nos revela a su pueblo natal con sus costumbres, sabores y sentimientos en “Diario de los Santos” y en un lugar distinto, nos regala su visión sobre algunos poetas falconianos en un ensayo titulado “Poetas que viajan en la voz de un animal”. 

Otros ven y escriben la vida desde la enfermedad, desde la gracia (y la desgracia) de estar enfermos y vivir y gozar y sufrir la enfermedad que se hace uno con ellos: César Seco

Existe quien interpreta esa misma vida desde la muerte, desde lo sacro, desde esa dualidad hombre – Dios que se conjuga en una sola persona que es Jesucristo, pero que también eres tú y soy yo y es él, esta interpretación la ofrece Nohé Gilson en su poemario “Oscura Agonía silente Grita”, y casi en antagonismo con esta visión se manifiesta el escepticismo religioso en  breves composiciones que adquieren en el lector la forma de un bisturí que empieza haciendo cosquillas hasta que penetra lenta, suave y mortalmente en el ego, eso lo logra Darío Medina con sus “Epigramas”.

Hay también quienes interpretan esa misma vida desde adentro: caminan alrededor del templo sin fijare en él, la bicicleta les pasa por un lado sin saber si detenerse o si bordearlos, la chica de los quehaceres es una imagen más o menos robótica que se divisa desesperada a lo lejos, el médico y el paciente acosan y persiguen a la vida, mientras ellos contemplan todo, pero se detienen sólo cuando la mirada apunta fija hacia su propio interior y escriben desde allí proyectándose a sí mimas en la vida de muchos, proyectando a esa vida a la que generalmente se le resta importancia y de la que no hablan ni comentan los medios porque no es la vida común, es la vida de una, es la vida: Emilis González desde el desamor que reta a la dignidad para engrandecerla o hundirla, Raquel Tirado desde el ser que nace, muere y renace cada día en una misma persona, Maylen Sosa desde la entrega absoluta y silente del alma, el pensamiento y el cuerpo. 

Hay otro espacio importante que lo llena la metáfora, la alegoría que se desprende de la narrativa y que también es una interpretación de la vida, de lo que ocurre diariamente no en la calle, ni la casa, ni la escuela, ni en el trabajo, sino en ese mundo que tiene vida propia y que es habitado por más de uno. Uno sólo es el que escribe -diría Borges- los otros habitan, viven y a veces matan. Una breve y complicada interpretación de la vida en ese mundo la ofrece la narrativa de Ricardo Díaz Borregales, la cual es, en mi humilde opinión, muy prometedora.

Respecto a los géneros en la literatura falconiana actual es la poesía la que más se ofrece pero la narrativa, el ensayo y la crónica, también se manifiestan como géneros de envergadura que descubren la grandeza de la falconianidad a través de la manifestación literaria.  

En cuanto a las corrientes o movimientos literarios que caracterizan este periodo es atrevido y arriesgado hablar, no sólo por tratarse de una época que aún está siendo vivida y sentida y por tanto aún está adquiriendo forma, sino, y sobre todo, porque hablar de movimientos literarios en el estado Falcón implica reconocer una deuda que los académicos tenemos desde hace muchos años con nuestros escritores y con nosotros mismos. Sin embargo, puede verse a claras luces que hay un desplazamiento común en los temas que asaltan subconscientemente desde el contexto al texto literario: en el romanticismo parece ser el hombre el centro de todo, pero no es sólo el ego el que se apropia de las letras sino que la utopía, la pasión exacerbada por algo o alguien y la búsqueda constante e incansable del ser y el amor a la muerte se ponen de manifiesto en las creaciones literarias  desplazando a Dios (sin soltarlo) y acompañando al hombre; luego la exaltación de lo propio será el centro de las manifestaciones costumbristas y de lo exótico el de las creaciones modernistas.

 En las creaciones literarias que representan al estado Falcón en estos últimos dieciséis años, repito, es osado y muy arriesgado delatar a algún movimiento o corriente literaria, pero definitivamente, el centro de la escritura es la vida y sus fluctuaciones, cada escritor toma de ella lo que ella misma le ofrece y lo interpreta desde su ventura o desventura, optimismo o pesimismo, desde sus diversos estados de ánimo, desde el rechazo o la aceptación, en fin, desde el día a día que no es pasado ni futuro, sino presente eterno, petrificado en cada letra. Es lo que somos.


Wilmara Borges

1 ene 2017

Herida, costra y cicatriz

2016














De naufragios y salvaciones

A través de los poemas de Herida, costra y cicatriz (Madriguera, 2016) nos adentramos en un ámbito de alucinaciones donde el amor, la cotidianidad y la muerte se mezclan de manera hipnótica, a través de la expresión de experiencias dolorosas, oníricas, sensuales. Como en una licuadora demencial el poeta toma alternativamente de su historia, de sus deseos, de sus frustraciones, de sus visiones para forjar una palabra nada sagrada. En un gesto de valor, se ha tenido ante sí lo terrible y se ha regresado de ese viaje hacia los abismos. En la piel de los poemas encontraremos las huellas del naufragio por el paso de los días, pero este hundimiento consigue a su vez convertirse en un acto de salvación, donde a un mismo tiempo y ante nuestros ojos se funden el combate y la rendición. Hay en estas páginas una afirmación de la vida, pero paradójicamente, a su lado, a su alrededor, podemos ver a la muerte, ejecutando su danza de cuchillos afilados como en un sueño de oscuras certidumbres.

Maylen Sosa

GRACIAS a Maylen Sosa, Ennio Tucci, Fernando Acosta, Jonaikel Borregales, a mi familia y a todos los que de una u otra forma apoyaron, alentaron e inspiraron este poemario.


R.

1 nov 2016

Gente de Palabra (edición + recital)

2016


Celebrando sus 13 años, el diario Nuevo Día (Coro) publicó el día lunes 31 de octubre de 2016 una edición aniversaria titulada "Gente de Palabra" dedicada a la literatura falconiana y a sus mayores exponentes desde el siglo XIX hasta la actualidad. Un trabajo formidable donde tuve la dicha de ser incluido. Mis felicitaciones y agradecimientos a todos los involucrados en este gran proyecto.

A continuación algunas de las páginas del capítulo 4 "Las plumas del nuevo siglo":
























Transcribo acá una parte de la nota de María Gabriela García Hidalgo sobre mi obra:

"La promesa bukowskiana"
Reconocer las tinieblas internas nos hace vulnerables y en consecuencia humanos. Este cuestionamiento existencial se refleja en la pluma de Ricardo Díaz Borregales. Ha publicado La Casa (2008), La Vida es Basura (2011) y Niños, Meteoros y otros causantes del Fin del Mundo (2014). La suya es una propuesta utópica, oscura y reflexiva, con dejos de Charles Bukowski: irónica, provocadora y subversiva.

"Una breve y complicada interpretación de la vida (...) es la que ofrece la narrativa de Ricardo Díaz Borregales, la cual es, en mi humilde opinión, muy prometedora" puntualiza Borges (Wilmara), sobre el joven.

"Prometedor y potencial" son los adjetivos más comunes al hablar de Díaz Borregales. El escritor es calificado así casi unánimemente por catedráticos, editores y promotores culturales. Para otros "sigue buscando su propia voz". Pero lo cierto es que sigue siendo uno de los más duros exponentes de la narrativa del período, en el que prevalece la producción poética.




















Recital Poético "Voces innovadoras", organizado por el diario Nuevo Día en el marco de sus 13° aniversario, realizado el día jueves 27 de octubre de 2016. Evento de lujo donde pude compartir con los reconocidos poetas regionales: Flor Smith, Raquel Tirado, José Barroso, Antonio Robles, Jenifeer Gugliotta y Nohé Gilson. Mi agradecimiento a todo el equipo del diario Nuevo Día, en especial a Maribel Olivares y a Gilmer Contín por la invitación.





























Reseña en el Nuevo Día. Jueves 10 de noviembre de 2016


















Martes 27 de diciembre de 2016















R.

27 jul 2016

"Niños, meteoros y otros causantes del fin del mundo"

2016
















Ya está, por fin, "Niños, meteoros y otros causantes del fin del mundo" en descarga Online PDF, para los que no obtuvieron un ejemplar hace dos años. El presente posee algunas revisiones y un relato adicional suprimido en la versión impresa.



R.

1 jun 2016

Premio Nacional de Literatura Rafael María Baralt (2do en Poesía)

2016



































El pasado sábado 28 de mayo, en la sede del Posgrado UNERMB en la ciudad de Maracaibo, se hizo entrega de los premios a las obras ganadoras del IV Premio Nacional de Literatura Rafael María Baralt, donde HERIDA, COSTRA Y CICATRIZ obtuvo el segundo lugar en poesía. 

¡Muy agradecido!

Aquí el listado de las obras ganadoras:

POESÍA
1 – Freddy Duran ("Floresta", Etanislao Boreal),
2 – Ricardo Díaz Borregales ("Herida, costra y cicatriz", Hombre Espejo),
3 – Ender Mora (Rarezas, Arom Redar),
a – José Ramírez (Colección de pensamientos, Ignacio Lafourcade),
b – María Elena Luzardo (Instantes permanentes, Lancelot).

NARRATIVA
1 – Rafael Hurtado ("La arrogancia fantasma del escritor invisible", Buenafuente),
2 – Job Jurado ("La conquista de Guacango", Joani Gabriel),
3 – José Gregorio Parada ("Barco a la deriva", Josefo),
a – Luis Arcenio Bonilla ("La lanza de Boves", El Principiante),
b – Juan Luis Guerrero ("Un ángel con cola", J. L. Police).

Al acto de entrega asistieron la profesora Victoria Martínez Carvajal, Secretaria de la UNERMB, el profesor Johan Manuel Méndez Reyes, Vicerrector Académico de la UNERMB, el profesor Ricardo Rodríguez Ball, coordinador del premio Nacional de Literatura Rafael María Baralt, y los miembros del jurado, la presidenta de la Casa de la Poesía del Zulia, Graciela Rivas y el poeta Julio Jiménez. Además de diversas personalidades literarias del estado Zulia como el poeta Camilo Balza Donatti, el periodista Alexis Ramón Blanco y Rafael Simón Hurtado, ambos Premio Nacional de Periodismo.

Según los organizadores “la labor del jurado no fue fácil, muchos trabajos buenos, muy buenos, así que a todos, felicitaciones”.





















Acá algunas notas de la premiación:


R.

23 feb 2016

Edén: Coro (Capítulo V)

2014

Intro
Capítulo I
Capítulo II
Capítulo III

Capitulo IV


Que serena y triste era la noche en aquel estéril y post-apocalíptico desierto de Coro. Como triste era tener que enterrar a la única compañía que, tal vez, de algún modo, hubiese hecho más soportable aquel incierto destino.
    El hombre, único habitante de esta asolada humanidad fálica, es solo un patético ser resignado al consuelo momentáneo de una muñeca de plástico; un ser resignado a la espera de que un buen día (probablemente hoy) la Muerte llegue y lo borre para siempre de la faz de la tierra.
    «Señor —meditaba el Indio Lenon mientras sepultaba al payaso—. Juez y piadoso salvador. Perdónanos». Y mientras rellenaba la fosa, el Indio no dejaba de tararear aquella tonada circense, Entry of the Gladiators, era lo más apropiado: Tata-tararara-tata…

    Acabada la labor, Indio Lenon volvió a la casa. Justo entonces, en el instante en que trancaba la puerta, el leve murmullo de una regadera abierta en el segundo piso se dejó escuchar. «¿Otro pasajero?». El Indio tomó la pala, subió las escaleras en dos zancadas e irrumpió con violencia en el baño. Una vez allí, para su asombro, el mundo resultó ser un Edén fragante y amarillo.
    Alfombras amarillas, papel higiénico amarillo y unas velas aromáticas amarillas que hacían ver todo el interior del baño… sí, ¡amarillo! Las repisas estaban repletas de jabones, cremas, colitas y liguitas; también había un espejo de cuerpo entero y una cesta de ropa sucia con el contenido esparcido por el suelo: medias, licras, sostenes...
    Los ojos de Indio Lenon casi saltan de sus órbitas al descubrir dentro de la regadera sin cortinas a una enorme morena. «¡Qué sapo es éste!» exclamó al ver la gloriosa hendidura que la mujer, la última mujer del planeta, tenía entre las piernas. «¡Alabado sea el Señor, estamos salvados!».

    Comenzaba a amanecer. Los primeros rayos entraron por una ventanita e iluminaron la rolliza silueta de aquella hembra en plan de remojo. El agua rebotaba en sus pelos de alambre, los miles de pequeños diamantes adheridos a su piel no dejaban de brillar. El Indio no podía creer su buena suerte, a pesar de que el planeta se inundó y su mundo tal como lo conocía se había esfumado, aquella Eva de cuerpo generoso y cabello impermeable, verdadera belleza de Órdago, lo compensaba todo.
    De repente la muchacha cerró la llave y salió de la regadera. No se molestó en tomar la toalla, con retadora altivez avanzó chorreante por el baño. Sus tetas, enormes como globos, oscilaban de lado a lado salpicándolo todo... Entonces, sin mediar palabra se abalanzó sobre el intruso y cayeron sentados en la poceta.
    —¿Peso? —preguntó ella.
    El hombre apretó los dientes y negó con la cabeza. En el momento en que la chica sintió la inevitable erección del Indio, comentó:
    —No sería gracioso que siendo yo la última mujer del planeta no me atrajeran los hombres.
    Exhausto por el esfuerzo de enterrar y haberse desenterrado, Indio Lenon meditó: «¿Qué será de mi fiel Mecamante? ¿Se habrá quedado sin pilas? Bah, mejor espero a que endurezca la mierda».
    —¿Damos un paseo en tanque? —preguntó la muchacha en tono conciliador—. Desde que el mar engulló carreteras y gente ya nadie viene por acá.
    Pero el Indio ya no escuchaba. Con una tristeza en el alma y un pasmo en las piernas se asomó a la ventanita para observar el amanecer. Observó, animoso, a una burra parda que pasó trotando libremente entre las dunas de aquel estéril y post-apocalíptico desierto de Coro.

    FIN


Incluido en el libro de cuentos:
Niños, Meteroros y otros causantes del Fin del Mundo (2014)


R.

3 feb 2016

25 años de Indiolenon

2016

29 de octubre de 2016: ¡25 años del Indio!
















Con motivo de celebrar los 25 años de Indiolenon, y 20 años del primer unplugged...

Indiolenon #018





















Por supuesto, esto es una publicidad engañosa (logotipos prestados), solo una excusa para realizar algunos dibujos nuevos que evoquen los años gloriosos del indio.

Mientras, hora de revisar la historia de esta Leyenda.


R.