6 jun. 2011

Degustos

2011

Indiolenon #004












Todos conocemos ese tópico que dice: «solo hay que mirar a nuestro alrededor para encontrar un tema sobre qué escribir». ¿Alguna vez se han quedado observando a una persona en plena calle mientras, cual zombi, lame un helado? Mirada perdida, cuerpo rígido, salivación… Imaginen todo lo que puede uno crear con un cuadro semejante. Claro, no basta simplemente con describir el olor, el sabor y la textura de un helado para pretender tener al público/lector cautivado, habría que aderezarlo bien: «…y la chica, luego de degustar aquél exquisito postre, sintió como sus papilas gustativas, sus enzimas digestivas, y todas y cada una de las células que conformaban su rechoncho cuerpo, poco a poco se activaron», y a partir de ahí encausarnos hacia alguna trama sexual u otra cosa.
¿Lápiz sin punta? ¿Falta de sazón? ¡Especias, especias! ¿Recuerdan aquél célebre diálogo entre Jhon Travolta y Samuel L. Jackson en Pulp Fiction, “Royale with cheese”? ¿Palabrería sin sentido? Hoy esas líneas son un referente obligado sobre conversaciones alimenticias en el séptimo arte.
Cierto, seguro se ha escrito un sinfín de relatos entorno a elegantes comensales, mesoneros enamoradizos y chefs nazis; otros habrán siquiera pensado en garabatear algún párrafo sobre temas “tan poco emocionantes y serios”. No a todos nos llama la atención la gastronomía romántica de una desdichada Tita (Como agua para chocolate, Laura Esquivel), o nos atrae el retorcido arte culinario practicado por el Dr. Lecter (Hannibal, Thomas Harris). Pero como dueños de nuestras propias cazuelas, siempre podremos intentar complacer —¿con placer?— al más exigente paladar empleando alguno que otro giro: atragantar al protagonista con una espina, intoxicarlo o que se infarte y se desplome sobre los espaguetis cual Alex Delarge en A Clockwork Orange.
¿Realmente se puede degustar algo así?, ¿tragar?, ¿digerir? ¿El mejunje continuaría desabrido después de añadirle una buena cantidad de sal? ¡No no no! Una selecta variedad de ingredientes: sangre, vísceras; una pizca de imaginación y una cocción a fuego lento, no siempre dan como resultado platillos interesantes. Pepto-Bismol por si acaso.


Publicado en la página de El Club de la Serpiente: DEGUSTOS


Mi agradecimiento al equipo de El Club de la Serpiente,
y a mi amiga Daniela Campos por su gestión y recomendación.

R.

1 comentario:

  1. Sí, Ricardo. Por aquí tomamos Alkaseltzer para esos casos, recomendadísimo cuando se trata de visceras y sangres... para no vomitar.
    Un saludo.

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