1 may. 2014

Padre y Margarito

2014
















El día que Margarito nació, su infortunado padre, el gran caporal Patricio, lo alzó entre sus poderosas manos y exclamó: «¡he aquí mi primogénito, la sangre de mi sangre, mi asesino!». Confundidas, la partera y demás doñas que asistían el alumbramiento se vieron las caras. «Recuerden mis palabras —señaló el caporal—. Un día comprenderán». 20 años más tarde, cuando su hijo Margarito le asestó un hachazo en la espalda por un asunto de faldas todo el mundo comprendió.

R.

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